Errores comunes en el diseño de etiquetas de ropa y cómo evitarlos

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Lanzar una nueva colección de moda implica coordinar cientos de detalles: elegir los colores de tendencia, seleccionar los materiales adecuados, ajustar los patrones para un fit perfecto, organizar sesiones de fotos y campañas publicitarias… Cada prenda pasa por un proceso minucioso para garantizar su éxito en el mercado. Sin embargo, hay un elemento que a veces no recibe la misma atención: las etiquetas. Y cuando hay errores en ellas, las consecuencias pueden ser graves.

Imagina que una línea de camisetas sale a la venta con la talla incorrecta impresa en las etiquetas. Es fácil que se transforme en una avalancha de devoluciones, clientes insatisfechos y costes adicionales para la marca. O un error en la composición de la prenda podría derivar en problemas legales si los materiales no coinciden con lo declarado en la etiqueta. Este tipo de errores no solo afectan la experiencia del cliente, sino que también pueden conllevar sanciones y dañar la reputación de la marca.

Para evitar estos problemas en producciones a gran escala, es esencial conocer los errores más comunes en el diseño de etiquetas y cómo prevenirlos. ¿Cuáles son?

1. Diseño ilegible o poco funcional

Uno de los errores más comunes en el diseño de etiquetas es priorizar la estética sobre la funcionalidad. Una etiqueta con fuentes demasiado pequeñas, tipografías estilizadas o colores que contrasten poco puede ser difícil de leer, lo que genera confusión tanto para los consumidores como para los distribuidores.

Cómo evitarlo:

  • Utiliza tipografías limpias y legibles, evitando adornos innecesarios que puedan dificultar la lectura.
  • Asegura un tamaño de letra adecuado, considerando el tipo de prenda y la distancia desde la cual se leerá la etiqueta.
  • Verifica que el contraste entre el fondo y el texto permita una lectura clara en diferentes condiciones de iluminación.
  • Realiza pruebas en distintos formatos y materiales para confirmar que la información se mantiene clara tras el proceso de producción. Las pruebas en material final son especialmente importantes, ya que sobre una tela o sobre papel texturizado determinadas tipografías pueden resultar menos legibles que en la pantalla de diseño.

2. Materiales inadecuados para el tipo de prenda

El material de la etiqueta es tan importante como el de la prenda. Si es demasiado rígido o áspero, puede causar incomodidad, lo que llevará a la persona a cortar la etiqueta, perdiendo así información importante. O, por ejemplo, si lanzamos una línea de prendas eco-friendly, no tiene sentido poner etiquetas de plástico o metal, que no son biodegradables. Por otra parte, el material de la prenda debería estar alineado con el material y estilo de la ropa.

Cómo evitarlo:

  • Para prendas delicadas o en contacto directo con la piel, opta por etiquetas de materiales suaves o impresas directamente sobre la tela.
  • Asegúrate de que las etiquetas sean flexibles y no irriten la piel, especialmente en ropa infantil y deportiva.
  • Si la colección tiene un enfoque sostenible, usa etiquetas de materiales reciclados o biodegradables para estar alineado con la propuesta ecológica de la marca.
  • Elige el material de las etiquetas de ropa acorde con el estilo y materiales de cada colección, para que se alineen no solo con la identidad de marca, sino con la colección en sí.

3. Falta de información obligatoria o relevante

Hoy en días es habitual que las marcas operen en diversos mercados, y sus colecciones en general se adaptan a las preferencias y tendencias de cada mercado. Las etiquetas no son diferentes. Cada país tiene regulaciones específicas sobre la información que deben contener, y no incluir estos datos nos puede comportar sanciones legales, retención de productos en aduanas y pérdida de confianza por parte del consumidor.

Cómo evitarlo:

  • Asegúrate de incluir datos esenciales como talla, composición de materiales, instrucciones de cuidado y país de fabricación.
  • Consulta la normativa vigente en cada mercado donde se comercializará la prenda para evitar incumplimientos.
  • Trabaja con asesores en regulación textil para garantizar que todas las etiquetas cumplan con los requisitos internacionales.

4. Etiquetas incómodas o mal ubicadas

Una etiqueta mal ubicada o con bordes rígidos puede resultar molesta para el consumidor, afectando su experiencia con la prenda. En algunos casos, esto puede ser motivo suficiente para que un cliente decida no volver a comprar nuestra marca.

Cómo evitarlo:

  • Diseña etiquetas con bordes suaves o redondeados para minimizar la incomodidad.
  • Considera la ubicación de la etiqueta según el tipo de prenda. Por ejemplo, en ropa deportiva, es mejor optar por etiquetas termoimpresas para evitar roces molestos.
  • Realiza pruebas de uso con consumidores para identificar posibles incomodidades antes de la producción en masa.

5. Mala integración con la identidad de marca

Las etiquetas no solo cumplen una función informativa, sino que también forman parte del branding de nuestra marca. Si, por el motivo que sea, optamos por un diseño genérico o desconectado de nuestra identidad visual puede hacer que la prenda pierda impacto en el punto de venta. Los consumidores pueden incluso dudar de que la prenda sea auténtica, y renunciar a comprarla.

Cómo evitarlo:

  • Asegúrate de que los colores, tipografías y materiales de la etiqueta reflejan la imagen de la marca.
  • Incorpora elementos distintivos como logotipos, lemas o estampados exclusivos que refuercen la identidad de la marca.
  • Diseña etiquetas atractivas y de alta calidad que transmitan los valores de la marca y generen reconocimiento.

6. Falta de planificación y prisas en la producción

El sector de la moda es muy dinámico, y no siempre tenemos el tiempo que querríamos para planificar y decidir. Todavía no se ha lanzado una colección y ya está en marcha la siguiente.  Los tiempos de producción suelen ser ajustados, lo que a veces lleva a tomar decisiones apresuradas en el diseño y fabricación de etiquetas. Esto puede derivar en errores evitables que impactan en la calidad del producto final.

Cómo evitarlo:

  • Planifica con antelación el diseño y producción de las etiquetas, asegurando que formen parte del desarrollo general de la colección.
  • Trabaja con proveedores fiables que puedan cumplir con los plazos sin comprometer la calidad.
  • Realiza revisiones y pruebas previas antes de la producción en masa para detectar posibles fallos.

7. Falta de conocimiento del mercado o segmento

Además de las regulaciones que hemos mencionado, cada mercado tiene expectativas diferentes en cuanto a etiquetas. Un diseño que funciona bien en un país puede no ser adecuado para otro debido a las preferencias del consumidor. Por ejemplo, en algunos países asiáticos, los consumidores prefieren etiquetas más detalladas con información adicional sobre los cuidados y el origen de los materiales, mientras que en mercados europeos la tendencia es hacia etiquetas más minimalistas y sostenibles.

Cómo evitarlo:

  • Investiga las expectativas del consumidor en cada mercado donde se venderá la prenda.
  • Adapta el diseño y la información según las preferencias del público objetivo, incluyendo traducciones precisas si es necesario.
  • Considera factores culturales en el diseño de las etiquetas para conectar mejor con el público de cada región.

En la industria de la moda, cada detalle cuenta, empezando por las etiquetas. Por ello, una etiqueta mal diseñada puede generar costes innecesarios, problemas legales y afectar la percepción del consumidor sobre nuestra marca. Por eso, en Indet diseñamos y fabricamos etiquetas que no solo cumplen con los más altos estándares de calidad, sino que refuerzan el valor de tu marca en el mercado.

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